viernes, 2 de agosto de 2013


LA CULPA ES DE EVA

PRIMERA PARTE

 

Hay quienes nacen con estrella, otros nacen estrellados. Hay quienes nacen con fortuna, otros nacen afortunados (no, no es lo mismo). Hay quienes saben a qué vinieron a este mundo, hay quienes lo descubren con cada paso. Hay quienes inspiran, hay quienes negamos. Somos pues, parte de un libreto pre determinado. ¿Por Dios? Somos personajes de un cuento cuyo fin, a veces, no está escrito. Y cuando sientes que todo es una maravilla, te das cuenta que has construido tu fortaleza sobre arenas movedizas. Somos entonces, el resultado caprichoso de un futuro incierto, y es tan cierto, que nada está dicho. Entre más alto llegues, más dolorosa será la caída. Dependerá de uno mismo, y nada más, si ante cada adversidad, aprendes a levantarte o dejarte llevar por la desdicha que, como obstáculos olímpicos, te pone la vida.  

________________________________________________________________
 
 

 

Viendo su billetera, color marrón y notoriamente desgastada, que fue regalo de sus 27 años, hace tres años, es cuándo se dio cuenta que las cosas no marchaban bien. Era julio y el frio limeño calaba hasta los huesos. La lluviecita, por otro lado, estorbosa y odiosa como siempre, amenazaba con resfriar a los de a píe. Había que abrigarse hasta las orejas, la economía no permitía, y menos ahora, el lujo que se  podían dar placenteramente los hacendados de la gran Metropolitana, enfermarse de gripe. Pero él que culpa tenía; no sabía de fríos ni de calores, de vestimenta, de modas, de resfríos, de gustos; no conocía la angustia y la desesperación que causa la tibia  economía familiar. Su único deber era comer, dormir, comer, cagar y comer; esto último lo más preocupante. Además, tampoco tenía porque preocuparse, no era su responsabilidad, era de ellos. Pero él exigía, sin sentimientos de por medio, que cumplieran con la obligación que tienen todos aquellos que tuviesen el rotulo, grande o chico, acomodados o no, de PADRES.  Trescientos soles, y estamos recién en quince, ¿qué hacer?, se repetía el padre, sin esbozar palabra alguna a su querida. Ella, al igual que el exigente, no tenía culpa alguna. Ella ―cándida esposa de piel morena, alma inquieta y corazón alegre― había cumplido con su cuota respectiva hace dos semanas. Libre de culpas, consultó el precio de los tarros de leche. S/. 95.00 Soles cada una. Los compramos de una vez o prefieres ir a la farmacia cerca de la casa, consultó la señora del hogar, con el tono delicado de quien se preocupa únicamente de que no se agote el producto dictado por el pediatra. Caminaron rumbo a casa con las compras del día, y el padre de familia avanzaba esperándose, inútilmente, que las latas estuvieses un tanto menos que en la farmacia antes solicitada. Cosa improbable, pues tanto la farmacia que se encontraba fuera del supermercado y la ubicada cerca de casa pertenecían a la misma cadena farmacéutica. Esta vez él consultó por los alimentos: ¡¿Tres soles más por cada una?! ¿Cómo era posible? Es ilógico. Ambas son de la misma franquicia. ¡Qué descaro más grande! No seré participe de ésta estafa. ¡No!. Iba rezongando el papá con cada peldaño que iba subiendo por las escaleras del hogar. La madre del exigente, sin remilgos y fiel a su estilo comprensor, virtud forjada por las largas horas dedicadas a la cuida de proles en su época estudiantil, escuchaba atentamente, como lo hace el alumno ante la brillantez del educador, los berridos de su querido esposo. Él no lo decía, era un secreto íntimo el que se ahogaba en su joven garganta cada vez que él tenía que compadecer con los alimenticios de su vástago: Pero yo por qué, si ella es la que quiso suspender la lactancia al bebé. Hay mujeres con hijos grandes que aún están, como monos prensados a liana, alimentándose directamente del pecho de la madre. Ellas, gustosas y libres de complejos, y ante las miradas rojas por los que gustan de lo ajeno, les brindan a sus exigentes el néctar natural que no se encuentra en polvo en las farmacias, libres de manipulaciones científicas. ¿Acaso sale de su bolsillo algún cobre? No. Ni la mitad. Si acaso en pañales, ropita, juguetes y mudas. La madre, luego de parido, como fiel primeriza, ardía en llanto cada vez que su exigente, cada dos horas, y más puntual que un tren inglés, pedía pecho. Probó de todo, nada hizo efecto. Googleaba en internet métodos alternativos, científicos o caseros, para que sus inexpertos pezones no reventasen con cada succión. Todas fueron utilizadas sin el éxito, ni mediano, que presumían las páginas visitadas. Ya pasará, es cuestión de meses. Tres a lo mucho, le consolaba su madre ―hembra traga años de aun buen ver, con tres matrimonios a cuestas, todos al tacho, pero de manos inquietas, hábiles, y de espíritu jovial para con su lustre descendiente― con la competencia que le dan los años de experiencia y el haber pasado por el mismo camino tres veces; la última hace 25 años. Ante el sufrimiento inhumano que acarrea ser mutilado por los labios, encías y lengua del exigente ¿Y es que, qué derecho tienen un infante de desgarrar los primerizos y sensibles y bisoños pezones de quién, en un futuro aun no palpable, dejaría, quizá, en abandono completo en alguna casa-refugio para mayores?― decidió de inmediato, sin consulta previa que valga, hacerse de un succionador mecánico que vio en la web. El producto garantizaba lo que otros no: liquido rápido y al instante, listo para ser bebido por el o los engreídos del hogar sin el dolor sangriento que el Todopoderoso había obsequiado a todas aquellas descendientes de Eva. Dios castigó a Eva diciéndole que, por comer el fruto prohibido, pariría con dolor. Pero nunca dijo que amantaríamos con dolor, parodiaba la primeriza antes, durante y después de la traumática faena lactosa. El producto aliviador tardó en llegar tres días. Procedente de Gringolandia, aseguraba el consuelo de no sufrir más con cada ventosa. Fue utilizado cuatro veces. Allí yacen doscientos cincuenta verdes, enterrados bajo los escombros que aguanta el canasto de la ropa sucia.

Al abrir la puerta, son recibidos por el cuadrúpedo amigo, el primer hijo, como ellos lo llamaban. El can, al igual que el exigente, desconocía los pormenores de la endeble economía del varón de casa. El padre, fiel a su costumbre cafetera, se dirigió directamente a la cocina a preparar una taza de café, esperando de este modo, que el líquido hirviendo se llevara de una buena vez, como rinde el agua caliente con la grasa pegada en la sartén, todos aquellos pensamientos respecto a la alimentación del churre de casa. Una vez preparado, se dirigió a uno de los pequeños cuartos que le servía de Estudio, al entrar, y luego de dejar la casa con el perfume humeante del cafetucho, siempre lo recibía de bienvenida su título profesional otorgado por la Universidad de Lima, a nombre de la Nación, esa hoja con sello oficial lo acreditaba como Arquitecto; profesión que ejerció apenas dos años. Ya pedí por delivery las dos latas para el bebé. Van a ser 195 soles. Llegan en cualquier momento, decretó la supresora de la leche natural, mientras preparaba la papilla del heredero. Un ardor muy humano subió lentamente por la espalda del obligado. Tauro de signo, sintió las palabras de su consorte como una verdadera estocada. Se veía asimismo zigzagueando, con las patas doblándose, con el hocico lleno de baba mezclada con plasma y dando brinquitos letales de un lado a otro, como lo hace el toro vencido y humillado ante su diestro. Por cierto, ¿por qué esa marca, justo la más cara?, bramó el cónyuge varón, tratando de disimular la traición que acaba de escuchar de su propia querida. El polvo no produce gases, no permite cólicos, es nutritivo, es el que más se acerca a la leche materna, y además fue el recetado por el pediatra, explicó la prójima. Y si es el más cercano a la leche materna, por qué no le seguiste dando pecho a la criatura, bufoneó el marido, tratando de imponer una voz amistosa que ocultase su total enfado. Sin remedio qué hacer ni nada que pudiera dilatar, y sin la oferta de que si no llega en 30 minutos es gratis, separó de su billetera doscientos soles. Ahora si estoy frito. Al menos tendré que hacer cinco o siete carreras bien retribuidas si quiero mantener esta situación. Bah…pudo ser peor, pude ser argentino, masculló para sus adentros. ¿Era cierto? ¿Podía ser peor? ¿Podría haber sido argentino? Todas esas afirmaciones no tenían lógica alguna, no podía ser argentino, no tenía familiares en tierras gauchas, no tenía amigos ches, nunca había pisado suelo porteño. La afirmación en contra de los pibes se debió a que uno de ellos, un poco más joven, con menos experiencia, con más pinta, con menos responsabilidades, con más verbo, con menos disciplina, pero de mucho contacto, entró a la oficina donde el obligado trabajaba; desde que lo vio salir del ascensor, con el pelo engominado, traje oscuro a la medida, zapatos impecables, sonrisa de comercial de Colgate, caminando con el porte de perdonavidas, supo que era un ave (Zopilote carroñero) que se había confundido de nido. El dandi tenía poco de haber llegado a tierras incas, oriundo de la provincia de Santa Fe (Rosario Central, Argentina) llegó a Lima para ejercer la resiente profesión concluida en la Universidad de Palermo, Italia. El padre del vástago hambriento ingresó a trabajar para Grañel & Montalvo hacía un año. Era la más reciente contratación de la poderosa firma inmobiliaria; con excelentes notas, y una carta recomendación ―de puño y letra― nada más y nada menos que del mismo Ministro de Vivienda del Perú, no fue obstáculo entonces para asumir un cubil ante la poderosa Grañel & Montalvo. Con un sueldo respetable, con una enamorada de curvas deseables y de generosas piernas, decidió dar el paso al matrimonio; luego se hizo (hicieron a cómodos plazos) de un modesto apartamento. El dinero, no siendo freno alguno, comenzó a disfrazar el hogar con costosos artículos de supuestos diseñadores de moda. Luego, dándole rienda a la pasión por los motores y los fierros, adquirió un Ford Mustang 2008, tocó suelo ante el costo inicial que debió desenfundar para adquirir tan exquisito ejemplar. No crees que es algo exagerado, amor, le apremió la recién casada. Pero con un buen puesto de trabajo, con un envidiable sueldo y con todos los años por delante, no tenía nada de qué preocuparse. Le apaciguó los nervios a la dichosa mujer.

Una tarde soleada de noviembre, cuando apenas había terminado de presentar tres proyectos inmobiliarios al directorio, dos de ellos de su propia autoría (cuyas horas de dedicación le restaron reuniones familiares, cines, deporte, cenas románticas y horas de sueño). Si aprueban mis dos proyectos, hasta la luna, mi amor, y no paramos. O con que me aprueben al más ambicioso, no hay problema. Se convertiría el más alto del país, arguyó aprobadamente el profesional con voz llena de inocencia y atrevimiento, de quien desconoce el futuro incierto y desolador. Arquitecto, los buscan en el directorio. Todos están reunidos, le susurró muy amable la modelo-recepcionista, flamantemente contratada por el Gerente General tras un largo casting que, además de riguroso, fue libidinosamente llamativo por todo el personal a cargo. Virtudes de la ponente: metro ochenta de alto, rostro inmaculado de imperfecciones, ojiverde, de blonda y larga cabellera, de cero experiencia corporativa, dueña de una piel blanca y tersa con olor a durazno, con limitado conocimiento de las formalidades del cargo, pero de muslos fuertes, generosos y atractivos, con nulo uso del Office, Power Point, Excel y Outlook, pero, émula de Barbie, con una cintura de muñeca y encantadoras glándulas mamarias; virtudes todas que harían saltar del pupitre a todos aquellos varones que dentro de sí llevaban un desconocido profesor en la materia. Arquitecto, pase, por favor, invitó el Gerente General con una sonrisa blanca de consultorio dental de trescientos dólares por sesión. En el país (Perú), se habían establecidos nuevas formas de hacer políticas, ahora hay nuevas formas de hacer negocio, más rentabilidad a menor costo. La economía no es lo que era antes, hoy en día la competencia avanza con pasos de gigante; las pequeñas firmas se han encargado de pesetear los proyectos, hoy, más que nunca, cuesta mucho más ganar concursos con el Estado, ya no sólo es cuestión de sostener el imperio, que con arduo trabajó se consiguió, sino también de mantener el brillo y la calidad de su imagen. Palabras más, palabras menos, con ésa perorata, mezclada de teorías económicas irrepetibles, que confunde hasta el más docto de los mortales, fue despedido la tierna promesa de la arquitectura incaica. Eres joven y sabemos que lograrás alcanzar grandes proyectos. Lamentamos tan delicada noticia, pero eres el más joven de la compañía y el que aún no tiene familia ―debí haber anunciado el embarazo de mi mujer cuando me lo dijo, hace 4 meses, reflexionó el nuevo desempleado―, por eso es que, en una difícil decisión, tomamos la firme e irrevocable determinación, de no seguir contando con tus servicios profesionales. Te citarán en Recursos Humanos para la liquidación correspondiente, fulminó el Gerente General dibujando una mueca en su mofletudo rostro, crápula sonrisa de quien se sabe mentiroso. Pasado un año de lo sucedido, y con una boca que mantener, y ante la desesperación de no encontrar un puesto de trabajo que simulara los exingresos que le generaba su antiguaba fuente de trajín, usó su Toyota Corolla Statión Wagon (motor que compró luego de desprenderse de su amado Ford Mustang 2008) para taxiar en lo que encontraba otro puesto de fatiga donde ejercer lo que mejor sabía hacer. El día lunes 16 de mayo de 2013, el jefe de familia, arquitecto desempleado, expromesa inmediata del futuro limeño, se despertó como todas las mañanas a las cinco de la madrugada, hizo los estiramientos corporales propios del amanecer, se vistió con deportiva y corrió alrededor del parque El Bolívar; cinco vueltas eran suficientes para mantener en línea su modesta figura. Luego de los aseos íntimos, prendió la tele para ponerse al día de los matutinos. El café ralo con dos de azúcar, el pan con mantequilla desparramada yacían en la mesa blanca mil usos que únicamente usaba él (obsequio que se dio asimismo cuando obtuvo su primera tarjeta de crédito a los 23 años), su amada había partido al trabajo en lo que él se duchaba, no sin antes dejar apto el alimento mañanero. El aseado tomó a sorbos infantiles el café, devoró el pan acompañado con las noticias deportivas de los resultados que había dejado el inmediato fin de semana. Ojeó la hora, tenía 45 minutos para llegar al aeropuerto y recoger a una señora que llegaba de Francia, a quien ya le había hecho servicios de taxi en distintas oportunidades. Salvo las muertes de tres hermanos, escolares ellos, que se resistieron al robo de un celular en las desoladas calles de San Juan de Miraflores, tierra de nadie: donde reina el hampa, lugar en el que las luces nocturnas son el reflejo de las lentejuelas de las meretrices y travestis ofreciendo placer a bajo costo, y los cadáveres, muchos de ellos maniatados, degollados y con las cienes perforadas por un simple “ajuste de cuentas”, son el festín de las facultades de medicina, no había nada nuevo en la televisión. Arrancó el motor de su medio de trabajo, el cual rugía como león dominante en época de celo, y dio marcha rumbo al campo de aviación Jorge Chávez. En el trayecto iba pensando y reflexionando sobre los cambios bruscos que había dado su vida.  ¡De novela!, concluía. Su padre, don Fernando, humilde agricultor de espalda ancha y brazos de fuerza hercúlea, de rostro curtido por las fuertes centellas solares, propias del varón de campo, ¿se sentiría orgulloso de su hijo al verlo montar un taxi para sostener y buscar el bienestar familiar? ¿Le reprocharía acaso el hecho de haberse desprendido de más de la mitad de sus fértiles tierras para pagar tan ostentosa carrera universitaria que, por caprichos ajenos a la voluntad del nuevo conductor, terminara como un humilde automovilista urbano?

 

Lima, 02 de agosto de 2013.

miércoles, 26 de junio de 2013

TEORÍA DE LA CONSPIRACIÓN #01. INDULTO A FUJIMORI NO VA.





 
 
 
En la política, como en el amor, todo puede pasar.

Una de las cosas más bellas de este mundo, es la Política. Desafortunadamente quienes la ejercen de manera “oficial” suelen ser casi siempre, no todos, obvio, unas viles mierdas. Y es que es curioso como el país, y el pueblo, es sometido constantemente a cortinas de humo por parte de quien o quienes guían nuestro futuro. Es curioso ver que cuando el Gobierno mete la pata, alguien, en la otra esquina, están matando, violando, secuestrando  o causando terror a la sociedad, ¿casualidad?

Cuando el Gobierno toma malas decisiones, dependiendo de su necesidad, el dólar sube o baja, la Bolsa de Valores crece o se tumba. Cada vez que pasa algo, bueno o malo y muy malo, el Gobierno está al acecho, cual perra en celo.

Bueno pues, juguemos a ser Gobierno.


¾ Jefe ¾cascarea la garganta¾, ¿de todas maneras rechazará el pedido del chino? Mire que en las encuestas, el 65 % está a favor¾ precisa el subordinado a sabiendas la respuesta.

¾ Ja, ja, ja, ja…las encuestas daban como ganador al Mudo en segunda vuelta y mira.¾ Presume el Jefe con aires de superioridad, mira la hora en el reloj que prende arriba de la puerta de entrada y salida, y sigue:¾ Y Obvio pues. Nicagando dejo que salga. Será para que se hagan marchas por todo Lima si es que le digo que sí. ¾ Responde seguro de sí el Mandatario, quien se encontraba algo nervioso y caminaba en círculos.

¾ Pero…entonces por qué les dijo que si querían el Indulto, lo solicitarán. Como es de ley.

¾ Para que me dejen de reventar las pelotas. Además, cuándo chucha es obligación mía darles el sí apenas presenten el Indulto Humanitario. ¾ Refunfuña el Jefe rascándose la cabeza. Saca de su bolsillo derecho un Smartphone, ve que no tiene mensajes,  y agrega: ¾ En mi gobierno nadie tiene la alfombra roja. Bueno, salvo quesito y otros tanto. Pero quesito está que la caga mal. Hablé con él, y le dije que lo blindaré hasta donde pueda sin levantar mucho polvo ni ensuciarme.

¾  Toda la bancada se le vendrá encima…

¾ ¡Qué chucha! Y tampoco que se hagan los cojudos. Ellos sabían muy bien que su padre no está para el Indulto Humanitario. Y menos si el muy cabrón no pide perdón a la Nación. Se hacen los cojudos nomás. Lo único que pretenden es dejarme mal ante el pueblo.

¾ Pero… y si el Informe Médico es positivo, todo el mun…

            ¾ ¡Me lo paso por los huevos! ¾ Gruñe el Jefe con el rostro desprovisto de sentimientos.

 

Se hizo silencio.

 

El Jefe y el subordinado se encuentran en la oficina principal de Palacio de Gobierno. La Casa de Pizarro, ubicado en la Plaza Mayor del centro histórico de Lima, a orillas del río Rímac, ha albergado a más de 70 Presidentes, uno peor que otro, ha sido testigo silencioso de las más crueles y aberrantes decisiones políticas disfrazadas de una falsa democracia para buscar la “igualdad y la paz social” y el “Estado de derecho”, y esta vez, por supuesto, no sería la excepción. 

El buró presidencial está adornado con una foto familiar de mediano tamaño ubicado a la izquierda de su silla. A la derecha hay una computadora LMAC touch cuyo protector de pantalla invita a ver la foto de la Primera Dama y del Mandatario, ambos vestidos de gala, alzando sus copas con champagne deseando un feliz año 2013 al fotógrafo en turno. Seguido de la pc se haya un café humeante a media terminar. Al centro, varios periódicos, según parece, los de mayor tiraje a nivel nacional, se hayan dispersos, muchos de ellos se encuentran resaltados de color naranja y verde.

El mandatario echa un vistazo por la ventana. Todo igual. Los guardias de Palacio celan con feroz rigor su puesto de turno. El centro histórico se encuentra invadido por una larga lengua de color rojo, la alfombra. Más allá, tras las rejas, lo mismo de siempre: Gringos deambular por la plaza; los lugareños, fieles a su espíritu roñoso, esperan con ardor que unos cuantos extranjeros les pregunten por hierba, pasta, putas, putos, niños, niñas, Sodoma, Gomorra, alcohol y diversión. El Presidente voltea rápidamente hacia el subordinado, da tres pasos agigantados, traga saliva, y cuando está apunto de hablar, es interrumpido por una salsa que, en sus años de cadete, lo hacían ser el Travolta del regimiento.

«♪Son tus perjumenes mujer, los que me sulibeyan, los que me sulibeyan, son tus perjumenes mujer…».  Sonaba el ringtone del Mandatario.

¾ Aló…Omar ¿cómo estás? Yo bien hermano. Esperando a Fi… este… a ok. Ya hablaste con… ¿Cómo se llama? Si si si ¿qué te dijo? ¡Puta madre! ¡Carajo! ¿Así va ser la cosa? Ok, entiendo Omar, no te preocupes…ya mira: Yo ya me las olía con esa cuestión, y pa´pendejos, ¡Pendejo y Medio pues!, así que me adelanté y tengo una idea… Comunicante con la carceleta del penal donde están los patitas estos que mataron al periodista este…uhmmm, al fotógrafo pues, es… un toque. ¾El Jefe tapa el celular con una mano y se dirige al subordinado, y pregunta con voz delgada:¾ ¿Cómo se llama al fotógrafo que asesinaron el Pueblo Libre?  ¿Chun, Chow, Chen?  

¾ ¿Por qué?

El Jefe manda una mirada fiera a su subordinado. No le gusta que lo cuestionen y menos que le demoren la respuesta. «¿Sabes o no cómo se llama el fotógrafo?», inquiere nuevamente con tono airado.

             ¾ Luis Choy ¾ asegura el interrogado con voz queda.

¾ ¡Ya¡ La cosa está así, Omar. Nos van a cagar a palos con el tema del chino. El huevas no tiene cáncer terminal. El huevas vive como rey: tiene televisor, baño privado, sala de estar y lo visitan a cualquier hora del día sin límite alguno. Ya pues, no sean conchudos. Encima dicen que tiene depresión. Puta que si hay que ser conchudos ¾repite con sorna el Jefe¾, pero bueno. Eso por un lado… La otra huevada es lo de quesito. Debemos aprove…

¾Jefe. Ya llegó el invitado ¾interrumpe bruscamente el subordinado.

¾ Que espere. No, mejor no. Que pase, que pase…

¾ Ya.

¾ ¿En qué estaba? Oh sí. Hay que aprovechar el tema de quesito. De todas formas le van a dar con palo ahora por el tema de la oficina que su suegra compró. No es más huevón porque no es más cholo, ja, ja,ja. Por querer dejar fuera a su hija Zaraí la está embarrando feo conchasumadre. Pero bueno. Encárgate de ese tema, coordina con Álvaro y con Jaime…¿Bayly? No no no. Ese maricón no. Jaime, hombre, el del cinco. Mira, acaba de llegar F…. Ajá, ajá…precisamente voy a coordinar con él para soltar la noticia… No, no sé aún. Creo que el día que juega la selección. Por cierto, ¿bajas conmigo? Ya bacán. Me confirmas. Bueno, te digo. Llama a la carceleta. Arregla todo para la fuga de los patitas. Luego los chapamos, y armamos una peliculón. Yo hablaré con Cortijo sobre la fuga y su captura. Con eso, más el tema de quesito, distraeremos la atención. Además con lo que me acabas de confirmar…mejor lo hacemos en one.   

Llaman a la puerta con tres ligeros golpes, la chapa gira y aparece un hombre alto, delgado, de nariz ganchuda, de inteligencia despierta y con ojos vivarachos y el pelo enredado, y en el frente un mechón de cabello cenizo le dice que joven no es del todo. Figallo viste zapatos de gamuza color marrón, un pantalón beige claro sin pliegues, una camisa blanca con franjas amarillas, y un blazer también marrón impregnado a tabaco mezclado con una loción barata aftershave. Un enorme reloj suizo adorna su muñeca derecha. Bajo su brazo izquierdo tiene un paquete enorme de documentos marcialmente alineados. Saluda al Mandatario de lejos. El Jefe lo invita a sentarse en el sillón rodillo color negro modelo mayca. Le hace seña de que espere un momento. Este asiente sin emitir ruido, se acomoda en el sillón, cruza las piernas, y de reojo mira su ostentoso reloj. Sí, ha llegado puntual.

El subordinado ligeramente emocionado, con pasos delicados se le acerca al recién llegado y le ofrece una taza de café. Pero Figallo está entretenido en el voluminoso expediente, no emula palabra alguna, no levanta la mirada, ni rinde siquiera una gélida mueca de cortesía. Ante la invitación de café, responde: «No gracias. Así estoy bien», y pasa a examinarse las uñas con atinada rigurosidad. Sí, están limpias, también.

El subordinado asiente con la cabeza y se va hacia donde está su portátil. En su rostro se dibuja el desagrado y la decepción de no haber sido reconocido por quien fue su profesor de Derecho Constitucional y Derecho Procesal Constitucional en la Pontificia Universidad Católica del Perú. «Que le den por culo, cabrón malcriado hijoeputa», musita el despreciado subordinado. Mientras tanto el Jefe sigue dando vueltas con celular en mano. Hace gestos con la mano que tiene libre. Mantiene con efervescencia el monólogo planteado desde que cogió el celular. Observa que Figallo se encuentra cómodo en el sillón y que su pinche está en la otra esquina de la oficina principal con cara de mierda.    

¾ Ya. Perfecto. Así queda entonces Omar. Espero tu llamada a penas coordines con los periodistas, ok. Listo, yo hago presente los saludos. Hasta pronto.

El Jefe deja el Smartphone sobre el buró presidencial y se dirige directamente hacia el recién llegado. Figallo de inmediato se pone de pie, y vacila, no sabe si estirar la mano o saludar como lo hacen los militares. El Mandatario le alivia el dilema estirándole la mano, y dándole un fuerte apretón, espeta:

 ¾ ¡Qué puntal! Así me gusta. ¿Y cómo estás?

¾ Muy bien Señor Presidente. Muy bien.

¾ Y bueno. Dime, ¿lo tienes?

¾ Sí. Es todo esto ¾dice Figallo al tiempo que le muestra el paquete enorme lleno de documentos que empollaba bajo su brazo. Es la decisión del Consejo de Gracias Presidenciales.

¾ ¡A la mierda!…pero si es un huevo de papales ¾dice el Jefe con gesto asquiento.

¾ Es mucho. Se trató de hacerlo más delgado, pero no se pudo. Más de la mitad pertenece a la solicitud con sus respectivos anexos.

¾ Bueno. Aunque quisiera, no tengo el tiempo para leerlo.

¾ Comprendo. Seguramente una agenda tan apretada como la suya no le permite entrar en detalles como usted gustase ¾ inquiere Figallo con voz exultante

El Jefe, restándole importancia al comentario adulón de recién llegado, no pierde más tiempo en banalidades y va de frente al grano.

¾ Así van las cosas. Pon atención. Acabo de hablar con Omar. Ya sabe que no va el Indulto. Será un baldazo de agua helada para muchos. O quizá no. Habrá que estar preparado para todo. También hablé en la mañana con Alfredo Torres, de Ipsos Apoyo. Le dije la decisión. Ha calculado que mi nivel de aprobación caerá de manera inevitable. Por más que quiere variar los números, el porcentaje de mi caída es alto. Pero bueno, habrá que distraer el tema con otras cosas. Acá es lo que se viene.

¾ Escucho.

¾ Ok. Estamos lunes, el miércoles dices que recién te ha llegado el Informe Médico y que tú y yo hemos tenido ya varias reuniones al respecto. Y que hemos llegado a la misma conclusión que el Informe Médico, que el Indulto no va. Eso sí, hay que dejar en claro que nos estamos apoyando en el Informe Médico. No debe quedar duda alguna al respecto. Así, si se muere el chino cabrón, o tiene una recaída grave, o cualquier otra cosa, quienes pagan pato serán los de la Junta Médica y al Comisión de Gracias Presidenciales. 

¾ Entiendo ¾ dice¾, pero no sería mejor que usted sea quien de la noticia…

¾ Lo haré, sí. Pero primero vas tú para ir moldeando la idea. Cosa que cuando yo de la conferencia de prensa todos sabrán ya del resultado y no será tan fuerte la noticia ¾ Dice el Jefe sin miramientos. Pero lo que en verdad no dice es que lo hace así para que la imagen del Mandatario no se vea directamente afectada. No dice tampoco que la idea de que él (Figallo) sea el primero en dar la noticia había sido su esposa Nadine. «Así todos se irán directamente contra Figallo y no contra ti», le aseguró la primera Dama al Jefe.

¾ Y luego…

¾ Bueno. No todo es glorioso. Hay que manejar bien los temas. El martes 18 de junio emitirán una Medica Cautelar en contra del Sorteo de la Ley del Servicio Militar Obligatorio. Por ahí me va a cagar la Defensoría. Me lo acaba de confirmar Omar. Habrá que hacer algo al respecto. Así serán las jugadas a partir del viernes siete de junio: A las 11am haces una conferencia de prensa. Hablas sobre el estado de salud del chino, sobre los detalles de su enfermedad, resaltas el tema que la misma Junta Médica dice: que no tiene cáncer terminal y no sé qué…y que tiene una prisión de lujo y no sé qué... Obvio, no con esas palabras. Pero hacemos referencia al tema. A la una de la tarde, desde acá, hago mi conferencia de prensa y listo. Ya tengo a tres periodistas con preguntas fijas y respuestas ya fijas también. Nos ayudaría como cancha que gané la selección, eso sería fantástico. Sería lo “ya no ya” que ellos, Cuatro Fantásticos, se dejen de huevadas y ganen, carajo. Con la victoria, la gente le restará algo de importancia a lo del indulto. ¿Me sigues?  

¾ Le sigo.

¿Me seguirá en verdad?, se pregunta para sí el Mandatario. 

¾ Luego se vendrá un cargamontón contra todos. Bueno, ahí, cuando todo este apique. Saldrá lo de quesito y su suegra y Costa Rica. Le metemos con todo al cholo. Obviamente habrá que volverlo a blindar. ¡Caballero nomás! Pero no debemos dejar pasar por alto ésta oportunidad de jalar agua pa´nuestro molino. Omar estará coordinando con Jaime, el gordo del cinco, y con Álvaro, del nueve, para meterle duro al tema.

            ¾ Y lo del Servicio Militar…

¾ Ese es el otro punto. El 18 de junio nos cagan por ahí. Ya está en agenda. Pero, pero…¾ se detiene por un momento. Se acerca a la portátil del subordinado, verifica unos apuntes, y continúa:¾ el jueves trece se darán a la fuga los asesinos de Choy, de Luis Choy. Por ahí también le damos con todo. Ya se están haciendo las coordinaciones al respecto. Habrá que cortar cabezas, sí. Pagarán los platos unos cuantos oficiales a quienes culparemos por estar implicados en la fuga. Ya luego vemos la forma de indemnizarlos por ser fieles a la patria. ¾ El Jefe se da una pausa de cinco segundos y precisa:¾ Entonces tenemos que el trece se fugan, el catorce es noticia nacional, el quince comenzamos a cortar cabezas, el dieciséis interpelarán a Pedraza por la fuga de los patitas estos. El dieciocho se arma el mega operativo para capturar a los prófugos. Correrá más bala que la película Cobra. ¿La has visto?

¾ ¿Con Silvester?

¾ El mismo…

¾ Sí la vi. Y luego…

¾ Como el mismo dieciocho sale la…¾ de pronto el Mandatario es interrumpido por una melodiosa y fuerte voz proveniente de un celular, el ringtone no le es familiar, no es suyo. Ambos charlantes se miran fijamente. Figallo se inmuta, piensa que es imposible que sea su celular, pues lo apagó antes de entrar a la reunión con su Jefe. De pronto, como si estuviesen interconectados entre sí, ambos voltean hacia el escritorio del subordinado, sobre su buró se halla el celular del cual José José les canta Anda y ve.

«♪Pero lo dudo, conmigo te mecías en el aire volabas en caballo blanco el mundo y aquellas cosas no podrán volver. Y es que lo dudo porque hasta…♪» 

La canción fue cancelada rápidamente por el subordinado que, avergonzado y nervioso, atinó a contestar el celular sin advertir que lo que debió hacer es apagar de inmediato su aparato parlanchín.

 El Jefe y Figallo se vuelen y se fijan nuevamente la mirada. Y con un gesto inquieto, el Presidente retoma la conversación

¾Te decía, antes de ser interrumpido¾ dice alzando la voz¾, que el mismo dieciocho sale una Medida Cautelar contra el sorteo militar, trataremos de opacarla con el tema del operativo y la captura de los asesinos de Chun, digo Choy…

¾ Disculpe, pero no será un tanto arriesgado el tema de la fuga y captura. Podría haber heridos; peor aún, muertos ¾ repone Figallo con los ojos redondos como plato.

¾ Si hay sangre, mejor. La sangre es más llamativa. Vende más.

¾ Pero...

¾ ¿Pero qué?

¾ Pero… eso logrará distraer el tema del indulto por un rato. No se dejarán vencer tan fácil la bancada del chino. Usted mejor que nadie lo sabe.

¾ Sí. Tienes razón. Son más jodidos que una infección urinaria esos conchasumadre. Pero ya también estoy coordinando con una flaquita. Quizá no la conozcas, su nombre es Ana María Cárdenas; visitará al chino, y tratará de meter un celular a la cárcel. La procesarán y todo el tema. Ahí de nuevo afilaremos con que el chino tiene privilegios y demás.

¾ Por lo visto, Señor Presidente, tiene todo pensado.

¾ Todo, Figallo. Todo.

¾ Bueno Señor. Entonces así será. ¿Le dejo el expediente del Indulto?

¾ Uhmmm. Ya. Déjalo. Pasa por el hoy a las 5pm.

¾ Perfecto. Hasta pronto Señor ¾Se despide Figallo con un fuerte apretón de manos. Lanza un gesto distante contra el subordinado, y desaparece del Despacho.

El subordinado se acerca sigilosamente al Mandataria, desea indicarle que no confía mucho en la inteligencia ni en la prudencia de Figallo¾ ser rechazo e ignorado por una taza de café golpeó profundamente el ego del subordinado; hecho que no olvidará por el resto de su vida¾, se clava frente a su Presidente, y antes de emitir palabra, es interrumpido, nuevamente, por la melodía sensual que hiciera famoso a Carlos Mejía Godoy en España, en 1977.  

«♪Son tus perjumenes mujer, los que me sulibeyan, los que me sulibeyan, son tus perjumenes mujer…». 

¾ Aló…¡Hola comparito!, ¡¿cómo estás carambas?! Bien bien. Oyess, acabo de tener una reunión con Figallo.¾ Le ilustra el Jefe a Adrián Villafuerte, hombre de confianza del Gobierno, una persona baja de estatura, carente de atractivo visual pero de voluntad muy enérgica. Villafuerte, por obvias razones, no ejecutaba directamente los planes del Gobierno. Para esos temas tiene bajo su mando un sequito especializado, como lo es César Antonio Jimanez Silveira, un Ejecutor Coactivo de bajo perfil de una Municipalidad del sur de Lima; dentro del grupo es conocido como La Puerca, ya que realiza los trabajos sucios del Gobierno sin siquiera chistar o cuestionar la orden por muy carente de principios que esta tuviera. La Puerca, a su vez, cuenta con el apoyo rudo de dos personajes importantes y fundamentales para la realización de las decisiones del Gobierno, se trata de Juan Francisco Marrocal Cavalli, alias el «Churrumino» (en honor al insecto volador que solamente el Chavo del ocho podía ver) y Rubén Mariano Cavalli Carrasco, alias el «Brasi» (en honor al personaje de ficción Luca Brasi, matón fiel don Vito Corleone en la novela El Padrino, de Mario Puzo), dos joyas en el mundo del hampa; también conocidos en el bajo mundo como Las Primas ya que comparten el mismo apellido, Cavalli. El «Churrumino» es un remilgo de hombre cuyas fascinaciones fetichistas destaca el de adornar su regordete y rolludo cuerpo con tatuajes de mujeres desnudas que, según él, son sus amores prohibidos. De joven formó parte de la banda Los Malditos de Renovación, donde llegó a ser el líder por su alta crueldad para ejecutar a sus víctimas. Salió esposado un par de veces por televisión; la última vez que lo capturaron, estaba a punto de mutilar a su víctima, fue portada principal del diario El Comercio, «CAE SANGUINARIO LÍDER DE LA BANDA LOS MALDITOS DE RENOVACIÓN», en la foto sale el «Churrumino» sonriendo ante las cámaras. Fue recluido en la cárcel de máxima seguridad de Lima, donde fue brutal y salvajemente violado por otro prontuariado delincuente, el «Nero Mike», quien, en una noche de julio de 2006, amaneció colgado en su celda, sin la lengua y sin su miembro viril. El «Churrumino» salió de prisión bajo los alcances de una extraña gracia presidencial. Nadie cuestionó. Rubén Mariano Cavalli Carrasco se ganó el apelativo de «Brasi» por la semejanza física a dicho personaje, además, también, por la crueldad con la que, al igual que su primo, sometía a sus víctimas. De joven fue un brillante estudiante, graduándose con honores en la Universidad Alas Peruanas. No sabe cómo ni cuándo, pero de pronto se convirtió en un animal de caza, fiero y frío, donde el gusto por la sangre se convirtió en su mayor placer. Fue, pues, cuestión de tiempo para que los primos se juntaras e hicieran de las suyas. Las Primas, y La Puerca, por órdenes directas de Villafuerte, se encargaría de realizar las diligencias del gobierno en turno ¾ Ya sabe cómo es la cuestión. Más bien hermanito, ¿cómo vas con los afiches? Y entonces... ¿pa´cuándo los pegan?, ya ya ya. Mira que tienen que ser bien hechos ¡ah! Tiene que decir “CHINO 2016” “FUJIMORI PRESIDENTE” “CHINO PRESIDENTE”. Hay que pegarlos alrededor de la DIROES el día 20 de junio, por la madrugada. El día 22 de junio que un reportero del canal 4 vaya hasta el lugar y haga un informe periodístico al respecto. ¿A quién culpamos? Al Chino pues. Ya hermanito, un abrazo. Cuídate. Chao chao.

El Mandatario se queda pensando por unos segundos. Todo va de acuerdo al plan. Nada puede fallar. Lo van a cagar con la Medica Cautelar, sí. Pero se reconforta con saber que no le dará el gusto a los chinos con el indulto solicitado. Piensa que aun muriéndose, ese chino ojos de alcancía no merece el Indulto, y menos de carácter humanitario. «Por mí que se pudra en la cárcel ese hijoputa», masculla.   

¾ Jefe ¾ interrumpe el subordinado¾, llamó hace unos instantes la señora Ana Jara. Dice que todo está listo para que salga la noticia de los congresistas y las donaciones hechas por la SUNAT, a través del Ministerio de la Mujer.

¾ Bien carajo. ¡Esos son patriotas! ¾ Arguye el Presidente.

¾ Jefe…¿en verdad leerá el expediente?

            ¾ ¡Si claro…y también puedes pedirme un aumento de sueldo!

¾ Está bromeando, ¿verdad?

¾ Sí. Pero que conste que tú comenzaste.

 

 

Lima, 26 de junio de 2013.